Un amplio desplome en los bonos del gobierno mundial se intensificó el lunes, con la rentabilidad de los bonos del tesoro a dos años de Estados Unidos que subió hasta el 4,354%, su nivel más alto desde 2025, mientras los inversores reevaluaban las perspectivas de la política monetaria ante la persistente presión de la inflación y los riesgos geopolíticos.
Las rentabilidades en los principales mercados desarrollados se dispararon, como reflejo del cambio en las expectativas respecto de la política de los bancos centrales. En Europa, la rentabilidad del schatz alemán a dos años subió hasta el 2,936%, nivel más alto desde julio de 2024, mientras que la rentabilidad del bund a 10 años alcanzó el 3,352%, un nivel que no se había vuelto a ver desde 2011. Las rentabilidades de las obligaciones del Estado francés a 10 años escalaron hasta el 4,15%, el nivel más alto desde noviembre de 2008. Las rentabilidades de los bonos del Estado japonés también aumentaron considerablemente, y la rentabilidad a 10 años de los JGB se situó en el 3,000%, el nivel más alto desde fines de 1996, y la rentabilidad a dos años alcanzó un nivel récord del 1,800%.
La fuerte corrección se debido a una combinación de factores, incluida la elevada expectativa de inflación y las crecientes tensiones geopolíticas en el Medio Oriente. Los precios del petróleo crudo superaron los 90 dólares por barril tras los intercambios militares directos entre Estados Unidos e Irán en el Golfo Pérsico, incluidos los ataques con misiles a la isla de Larak y las contraatacadas contra las bases estadounidenses en Jordania.
Los precios del mercado sugieren expectativas crecientes de una política monetaria más restrictiva. Actualmente, los mercados financieros asignan un 60% de probabilidad de que la Reserva Federal aumente la tasa en 25 puntos básicos en su reunión del 16 de septiembre, mientras que el Banco Central Europeo se espera ampliamente que aumente la tasa una vez más en su decisión de política del 10 de septiembre. El presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, en su discurso en el simposio de Jackson Hole, destacó que los banqueros centrales "tienen trabajo por hacer" para controlar la inflación.
Los próximos datos económicos contribuirán a moldear las expectativas sobre la política monetaria. El informe sobre las vacantes de empleo de JOLTS para julio y los datos del IPC de la Eurozona para agosto están programados para publicarse el lunes, mientras que el informe de Pagas no agrícolas del viernes proporcionará más información sobre las condiciones del mercado laboral. Por su parte, Japón ha solicitado un presupuesto fiscal récord de 143 billones de yenes para financiar la expansión de la defensa, los proyectos de transición energética y los déficits presupuestarios, lo que aumenta las preocupaciones fiscales en la tercera economía más grande del mundo.












