El secretario del Tesoro de los Estados Unidos, Scott Bessent, anunció el lunes una campaña para aislar a Irán de la economía mundial, presentando el esfuerzo como un ataque económico destinado a cortar las conexiones financieras del régimen en todo el mundo.
La iniciativa, presentada durante una conferencia de prensa en Washington, busca aplicar lo que Bessent describió como una sufrimiento económico de Irán a través de medidas coordinadas enfocadas en cinco sectores clave: activos digitales, tecnología, oro, transporte aéreo y marítimo. Los países que sigan vinculados con Irán corrían el riesgo de sanciones estadounidenses, dijo, aunque no especificó un calendario ni detalló las medidas exactas que se adoptarían.
El presidente Donald Trump ha contactado personalmente a los líderes mundiales para solicitar el cese de los vínculos económicos con Irán, estableciendo plazos definidos para el cumplimiento. Bessent insistió en que es necesario el cumplimiento antes de que el Tesoro de los EE. UU. actúe de manera unilateral, aunque declinó ofrecer más detalles sobre los plazos o los mecanismos de aplicación.
Al preguntarse si los grandes bancos chinos que facilitan el comercio con Irán serían objeto de sanciones, Bessent afirmó que ninguna entidad está fuera del alcance de las sanciones estadounidenses. Evitó mencionar países concretos y, en cambio, describió este enfoque como una diplomacia discreta.
Bessent ya dio señales de la campaña en abril, cuando presentó una iniciativa denominada «Furia económica» contra Irán y advirtió de sanciones secundarias para las entidades que mantienen lazos financieros o comerciales con el régimen.












