El índice de precios del gasto en consumo personal estadounidense (PCE) creció un 0,2% mensual en agosto, coincidiendo con las previsiones medianas y igualando al incremento revisado al alza del 0,1% de julio. La tasa anual ascendió al 2,8%, desde el 2,7% de julio, según cifras preliminares publicadas el miércoles.
La Reserva Federal supervisa el PCE del núcleo como su principal barómetro de inflación, y la última lectura sugiere que las presiones de los precios siguen alineadas en gran medida con las expectativas de los responsables de la política. El índice excluye los componentes volátiles de los alimentos y la energía, lo que ofrece una visión más clara de las tendencias subyacentes de la inflación.
El dólar estadounidense amplió sus ganancias frente a sus pares principales tras la publicación de los datos, con el índice DXY al alza un 0,15% hasta 101,45. Los rendimientos de los bonos del Tesoro se mantuvieron estables, con el bono a 10 años en torno al 4,25%. La cotización del mercado para la próxima decisión de política de la Fed, en septiembre, implicaba una probabilidad del 60% de un recorte de tipos, frente al 65% antes de los datos.
Los economistas señalaron que la tendencia constante en el IPC core podría reforzar el enfoque cauteloso de la Fed en lo que respecta a la relajación de la política, ya que la inflación sigue por encima del objetivo del 2% del banco central. El informe de agosto también mostró que el índice PCE general aumentó un 0,2% mensualmente, mientras que la tasa anual se situó en el 2,9%, frente al 2,8% de julio.
Los datos siguen una serie de señales mixtas sobre la inflación en Estados Unidos, con los precios de los productores y los precios de los consumidores mostrando tendencias divergentes en las últimas semanas. La medida preferida de la Fed ha aumentado ahora un 0,2% en cinco de los últimos seis meses, lo que pone de manifiesto una trayectoria de desinflación gradual pero constante.












