El producto interior bruto (PIB) de Polonia registró un crecimiento del 0,9% intertrimestral en el segundo trimestre, por encima de las expectativas del mercado, que apuntaban a un avance del 0,7%, según los datos preliminares publicados el pasado viernes.
El crecimiento estuvo impulsado principalmente por la demanda interna y la recuperación del sector servicios, que compensaron el menor dinamismo de la industria. El consumo privado aumentó un 1,1% intertrimestral, mientras que el gasto público se incrementó un 0,8%. La inversión fija avanzó un 0,5%, lo que refleja un clima empresarial cauteloso pese a los elevados costes de financiación.
En términos interanuales, el PIB se expandió un 3,1%, frente al 3,8% registrado en el primer trimestre. Esta desaceleración responde a la política monetaria restrictiva, ya que el Banco Nacional de Polonia mantiene su tipo de interés de referencia en el 6,75% desde octubre de 2023 para contener la inflación.
El zloty se fortaleció un 0,3% frente al euro tras conocerse los datos, y los operadores destacaron que el mejor comportamiento de lo esperado de la economía actuó como un leve viento a favor para la divisa. Los economistas advirtieron, no obstante, que, aunque la cifra global sugiere resistencia, el ritmo de recuperación sigue siendo desigual entre los distintos sectores.
La economía polaca ha mostrado un mejor desempeño que varios de sus pares regionales durante el año, pero persisten riesgos derivados del enfriamiento de los mercados de exportación clave, especialmente Alemania. Según las últimas previsiones de la Comisión Europea, el crecimiento del PIB polaco se situará en el 3,3% en 2024, una revisión a la baja respecto al 3,7% estimado en su informe de primavera.
Se espera que el banco central mantenga su postura restrictiva hasta que remitan las presiones inflacionistas. Los precios al consumo subieron un 4,2% interanual en junio, por encima del objetivo del 2,5% del banco, aunque por debajo del pico del 18,4% registrado a principios de 2023.













