El índice de precios al consumidor de Malasia aumentó un 1,8% en julio con respecto al mismo mes del año anterior, según datos del Departamento de Estadísticas, que se publicaron el viernes, quedando por debajo de la prevista por los economistas, que era un aumento del 2,0%.
El aumento se debió a precios más altos para los alimentos y bebidas no alcohólicas, que subieron un 4,1% anual, mientras que los costos de transporte aumentaron un 0,6%. Los costos de vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles también contribuyeron al aumento, que se incrementó un 2,0%.
En términos mensuales, el índice de precios al consumidor subió un 0,2%, lo que coincide con el aumento registrado en junio. La inflación de base, que excluye los precios volátiles de los alimentos y la energía, subió un 1,9% anual, lo que supone una ligera disminución con respecto al 2,0% de junio.
Los analistas atribuyeron la inflación más baja de lo esperado a la moderación de los precios de los alimentos y a la desaceleración de la inflación de los costos de transporte. La inflación de los alimentos ha sido un factor clave en la presión inflacionaria en los últimos meses, aunque la velocidad de aumento ha disminuido en julio.
El banco central, que ha mantenido su tasa de interés de referencia en 3,00% desde mayo de 2023, ha citado los riesgos inflacionarios como un factor clave en su postura política. Los últimos datos pueden reforzar las expectativas de tasas de interés estables en el corto plazo, dado la ausencia de presiones inflacionarias significativas.
La inflación de Malasia ha permanecido dentro del rango de objetivos del banco central, que es un 2,0% a 3,0%, durante la mayor parte del año, a pesar de los picos periódicos de los precios de los alimentos.












