La investigación de última generación de Julius Bär advierte de que el aumento en el gasto en infraestructuras de IA está causando un cuello de botella crítico en el suministro de electricidad, ya que los centros de datos ahora requieren energía a escala gigavatios, lo que equivale a múltiples bloques de reactores nucleares, en lugar de los niveles de megavatios observados anteriormente.
Este cambio refleja la rápida expansión de la capacidad de computación a gran escala, que ya ha propiciado ganancias para los proveedores de semiconductores, chips de memoria y equipos de centros de datos. Sin embargo, el ritmo de crecimiento de la demanda de energía está superando la expansión de la red y las mejoras de la capacidad de generación, lo que obliga a las empresas de gran escala a contratar contratos de energía a largo plazo para garantizar el suministro.
Las tensiones geopolíticas, incluidos los riesgos vinculados al conflicto de Irán y al Estrecho de Ormuz, complican aún más las perspectivas al añadir incertidumbre a los mercados energéticos. El análisis de Julius Bär sugiere que las empresas energéticas y sus proveedores podrían surgir como beneficiarios clave de esta dinámica, ya que la demanda sostenida, los acuerdos de contratación a largo plazo y el aumento de los precios de la electricidad crean un entorno favorable para determinadas empresas.
El último informe de la empresa identifica cinco acciones desconocidas que están en condiciones de aprovechar las crecientes necesidades de energía del auge de la IA.












