Intel está considerando un potencial regreso al mercado de chips de memoria, un segmento que abandonó en gran medida en 2021, tras recaudar $20.000 millones de capital y la designación de un nuevo ejecutivo para liderar el esfuerzo.
La empresa, que ha luchado para competir en la fabricación de chips avanzados, está explorando oportunidades en productos de memoria de alta margen como DRAM y NAND flash, según personas familiarizadas con la materia. La financiación de $20.000 millones, obtenida a través de una mezcla de deuda y acciones, proporciona a Intel la flexibilidad financiera para invertir en I+D y posibles adquisiciones mientras busca reingresar al mercado.
La salida de Intel de los chips de memoria en 2021, cuando vendió su negocio de NAND a SK Hynix y su unidad de DRAM a Micron, marcó un cambio estratégico hacia un modelo de fundición más integrado. Sin embargo, la reciente contratación de un ejecutivo senior con experiencia profunda en la industria de la memoria indica un renovado interés en el segmento. El ejecutivo, cuya identidad no ha sido divulgada, supervisará la estrategia de memoria de Intel, según fuentes.
Los analistas destacan que reingresar al mercado de memoria podría fortalecer las corrientes de ingresos de Intel y reducir su dependencia de su negocio de fundición que lucha. Los chips de memoria, especialmente el DRAM, han visto sus precios subir un 20% en el primer trimestre de 2024 debido a restricciones de suministro y fuerte demanda de centros de datos y aplicaciones de inteligencia artificial. El precio promedio del DRAM aumentó un 20% en el primer trimestre de 2024, según datos de la industria.
El movimiento potencial de Intel llega en un momento en que los fabricantes de chips globales, incluyendo Samsung y SK Hynix, están aumentando su producción para satisfacer la demanda en auge. La empresa no ha confirmado planes formales pero está evaluando activamente opciones, incluyendo el crecimiento orgánico y las alianzas, para reestablecerse en el mercado.
Un regreso a los chips de memoria representaría un cambio significativo para Intel, que ha enfrentado desafíos persistentes en su negocio de fundición y ha quedado atrás en nodos de proceso avanzados. La posición financiera de la empresa, reforzada por la recaudación de $20.000 millones, podría proporcionar el capital necesario para competir en un mercado dominado por fabricantes asiáticos.












