El Banco Central Europeo prevé subir su tipo de interés referencial en 25 puntos básicos a un 2,50% en su reunión de septiembre, según las pautas de política y las proyecciones económicas finalizadas en junio. Esta medida extendería el ciclo de ajuste de la BCE, que comenzó en junio con un aumento de 25 puntos básicos, la primera de ese tipo en casi tres años, a raíz del aumento de la inflación provocado por la invasión de Ucrania por parte de Rusia en 2022.
Los decisores políticos están tratando de equilibrar la necesidad de controlar las presiones de los precios con los riesgos para el crecimiento económico, ya que la volatilidad del mercado de la energía, relacionada con las tensiones geopolíticas en Oriente Medio, continúa haciendo subir los costes del gas natural y los combustibles. La zona euro sigue siendo extremadamente dependiente de la energía importada, especialmente del gas natural, lo que la hace vulnerable a interrupciones en el suministro y aumentos bruscos de precios.
Los últimos datos económicos sugieren que el bloque ha soportado mejor el ciclo de endurecimiento de lo previsto, con los indicadores de producción y de las encuestas empresariales que muestran resistencia pese al aumento de los costes de endeudamiento. La inflación en la región sigue siendo elevada, rondando el 3%, lo que refuerza el caso a favor de una mayor restricción monetaria. Sin embargo, los funcionarios de la BCE han señalado un limitado apetito por un endurecimiento adicional más allá de septiembre, lo que indica un enfoque cauteloso de la normalización de la política.
La decisión del banco central llega en un momento en el que los responsables de la política están valorando la durabilidad de las presiones inflacionistas frente a las posibles limitaciones de la actividad económica. Los participantes del mercado seguirán de cerca la orientación futura del BCE para obtener señales sobre la trayectoria de los costes de endeudamiento en los próximos trimestres.













