El presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, usó su discurso inaugural de Jackson Hole para anunciar un cambio de política, acercándose más al marco de comunicación convencional del banco central después de las evaluaciones mixtas de sus dos primeros encuentros.
En declaraciones preparadas el pasado viernes, Warsh reafirmó el objetivo de inflación del 2% del índice de gastos de consumo personal de la Reserva Federal, una postura que había dejado abierta a una reconsideración en julio. Esta aclaración llegó después de meses de escrutinio sobre su enfoque político inicial, que difería del consenso más amplio de la Comisión de Mercado Abierto Federal.
Los mercados respondieron cotizando casi por igual la probabilidad de un aumento de tipos en la reunión del FOMC de septiembre, según los precios de derivados seguidos por los analistas. Esta reevaluación refleja el cambio de Warsh hacia una función de reacción más convencional, según señalan los estrategas de BCA Research.
El estratega de BCA, Felix Vezina-Poirier, destacó que el discurso de Warsh presentó una postura política "ampliamente alineada con el resto del FOMC", aliviando las preocupaciones sobre posibles desviaciones del marco establecido por el comité. Vezina-Poirier añadió que la perspectiva macroeconómica sigue sin cambios, sin que sea necesario ningún acelerón en los datos del mercado laboral o la inflación para justificar una postura más restrictiva en las tasas a corto plazo.
La tasa de fondos federales sigue siendo el principal instrumento para realizar ajustes en la política, sin evidencias de un cambio hacia otros instrumentos alternativos. La lectura de la inflación del PCE central a 12 meses sigue superando la inflación comunicada del IPCI central en 88 puntos básicos, mientras que el déficit entre el PCE con la media recortada y el IPC asciende a 29 puntos básicos, lo cual pone de relieve la persistencia de las presiones inflacionistas.












