Las ventas de viviendas nuevas en Estados Unidos bajaron a 607.000 unidades en julio, desde los 678.000 corregidos en junio, según los datos publicados el martes. Esta cifra superó las expectativas del mercado, que preveían 620.000 unidades, lo que indica los persistentes desafíos en el sector de la vivienda.
La caída mensual del 10,5 % refleja las presiones más amplias sobre la asequibilidad, con las tasas hipotecarias aún elevadas y los costes de construcción que continúan subiendo. Los analistas citaron las condiciones financieras más restrictivas y el cambio en las preferencias de los compradores como factores adicionales que contribuyen a la ralentización.
La actividad del mercado inmobiliario ha sido limitada por los mayores costes de endeudamiento, que han disminuido la demanda a pesar de la persistente escasez de oferta. La lectura de julio sigue a una revisión a la baja de las ventas de junio, desde los 664.000 inicialmente hasta los 678.000, lo que subraya la volatilidad de los datos recientes.
El declive en las ventas de viviendas nuevas tiene implicaciones más amplias para las industrias asociadas, como la construcción y el sector inmobiliario, así como para el gasto de los consumidores relacionado con las compras de vivienda. La postura de política de la Reserva Federal sigue siendo un factor clave que influye en las tendencias de las tasas hipotecarias y, por extensión, en la dinamica del mercado inmobiliario.












