Nepal reanudó las operaciones de rescate aéreas y terrestres el sábado después de haberlas suspendido debido a fuertes lluvias y a un antiguo lago glaciar que se formó recientemente y provocó aludes y inundaciones en todo el Himalaya.
El desastre, que comenzó el miércoles con el colapso de un glaciar en el distrito de Rasuwa, ha provocado al menos 669 muertos en Nepal y siete en el condado de Gyirong, en China, donde 540 peregrinos extranjeros, principalmente de laIndia, están desaparecidos. Cerca de 3.000 personas siguen sin localizarse en ambos países, entre ellas 91 ciudadanos malayos listados como sin acceso.
Kathmandú ha estimado los costes de reconstrucción en entre 4.000 y 5.000 millones de dólares, según el ministro de Finanzas, Swarnim Wagle, quien advirtió de que esa cifra sigue siendo provisional mientras continúan las evaluaciones del daño. El ministro de Asuntos Exteriores, Shisir Khanal, dijo que Nepal ha solicitado asistencia técnica especializada a sus socios internacionales, alegando que los conocimientos locales son insuficientes para llevar a cabo las complejas tareas de rescate y recuperación.
China ha enviado a cinco expertos en ingeniería de túneles para ayudar en los esfuerzos de rescate, y cuatro especialistas más están en camino. La India ha transportado por avión 60 toneladas de suministros de emergencia, como mantas, medicamentos y alimentos, a través de tres vuelos para apoyar a las comunidades aisladas en los distritos de Trishuli y Nuwakot.
Las operaciones fueron suspendidas temporalmente el viernes después de que la intensa lluvia, la niebla y el desbordamiento de los ríos Lhende Khola y Trishuli agravaran el acceso a las aldeas alejadas. Los vuelos en helicóptero se reanudaron el sábado por la tarde, una vez que mejoró la visibilidad, según un oficial de la policía del distrito.
En el distrito de Chitwan, las autoridades comenzaron a recoger muestras de ADN de los cadáveres en descomposición recuperados de los escombros del aludes, con planes de enterrar los restos en zonas designadas de forma abierta para evitar riesgos para la salud. Supervivientes como Saraswati Ghale, de 43 años, describieron la pérdida de sus hogares y medios de subsistencia, mientras que familiares de malasios desaparecidos describieron la falta de información como algo profundamente doloroso.













