La confianza del consumidor de EE. UU. cayó a 89,4 en agosto, desde 90,2 en julio y por debajo del nivel esperado de 90,3, según los datos publicados el martes por The Conference Board.
El declive refleja la persistente incertidumbre económica, la elevada presión inflacionista y las crecientes preocupaciones por un posible retraso en la actividad, señaló el informe. El índice, que sigue la perspectiva a corto plazo de los consumidores sobre las condiciones empresariales, el empleo y los ingresos, sirve como indicador previo del gasto de los consumidores, un factor clave del crecimiento económico de EE. UU.
La lectura de agosto marca un retroceso modesto pero notable respecto al mes anterior, lo que sugiere que los hogares siguen siendo cautelosos en cuanto a las perspectivas financieras a corto plazo. Los analistas señalan que la persistente debilidad en el sentimiento podría afectar las decisiones de gasto, lo que podría desacelerar el impulso económico general en los próximos trimestres.
Los datos del Conference Board, publicados a las 10:00 horas ET, se basan en una encuesta realizada a aproximadamente 5.000 hogares estadounidenses y se ajustan a las variaciones estacionales. El índice permanece por debajo del umbral de 100, un nivel históricamente asociado con una visión más optimista del consumidor.













