El Departamento de Salud de Pensilvania confirmó dos muertes relacionadas con el sarampión en el condado de Lancaster, lo que supone las primeras víctimas mortales por esta enfermedad en el estado en los últimos 35 años. Ambos individuos no estaban vacunados, según los funcionarios de salud del estado, que no dieron más detalles debido a las restricciones de privacidad.
Pensilvania ha informado de 393 casos de sarampión en 28 condados en 2026, una cifra que hace resaltar el resurgimiento de esta enfermedad después de décadas de casi eliminar su presencia. A nivel nacional, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de los Estados Unidos registraron 2.777 casos confirmados de sarampión hasta el 20 de agosto, lo que supone el mayor número anual desde la grave epidemia entre 1989 y 1991, que incluyó más de 55.000 infecciones y 123 muertes.
La secretaria de Sanidad, Debra Bogen, hizo hincapié en la falta de familiaridad del público con el sarampión, señalando que la casi erradicación de la enfermedad en Pensilvania durante los últimos tres decenios ha generado complacencia. «La gente no está familiarizada con esta enfermedad y no comprende completamente su potencial gravedad», afirmó Bogen. El brote ha llevado a un nuevo escrutinio de las tasas de vacunación y la preparación sanitaria del público.












