Los permisos de construcción estadounidenses para la construcción residencial nueva aumentaron un 4,3% en julio, lo que supone el primer alza en tres meses, según datos publicados el martes. Este aumento, aunque positivo, resultó inferior al al 5,0% previsto por los economistas y siguió a un descenso del 2,6% en junio.
El dato de julio, presentado por el Bureau del Censo de EE.UU. y el Departamento de Vivienda y Desarrollo Urbano, indica un repunte provisional de la actividad constructiva después de dos meses consecutivos de decrecimiento. Los permisos sirven como un indicador temprano de las futuras iniciativas en el sector de la vivienda y del impulso económico en general, reflejando las expectativas de los constructores y las condiciones de financiación.
Los analistas señalaron que la modesta mejora sugiere una renovada confianza entre los desarrolladores, aunque la brecha respecto a las expectativas indica desafíos que siguen presentes. Entre las posibles restricciones se encuentran los bottlenecks en la cadena de suministro, los costes elevados de los materiales y la escasez de trabajo, factores que han afectado al sector en los últimos meses. El mercado inmobiliario sigue siendo sensible a los movimientos de tipos de interés y a la presión de la asequibilidad, y los cambios en la política y la incertidumbre económica complican aún más las perspectivas.












