La demanda de valores tokenizados se ha acelerado considerablemente, y el comercio de futuros perpetuos ha aumentado de 16 mil millones a más de 590 mil millones de dólares en un solo año, según los datos del mercado. Este rápido crecimiento pone de manifiesto el creciente apetito institucional y minorista por representaciones basadas en blockchain de activos tradicionales. Sin embargo, el crecimiento destacado oculta diferencias importantes en las estructuras subyacentes de estos tokens.
Dos tokens emitidos bajo el mismo código de empresa pueden conferir derechos esencialmente diferentes a sus titulares. El marco legal y operativo, ya sea que el token transmita una propiedad real de las acciones subyacentes o simplemente una reclamación sintética, determina las protecciones, los riesgos y el tratamiento regulatorio que los inversores reciben. Estas distinciones son cada vez más relevantes a medida que los mercados de acciones tokenizadas maduran y atraen un mayor escrutinio por parte de reguladores y participantes del mercado.












