El Kremlin acusó el martes al presidente de Finlandia, Alexander Stubb, de apoyar la postura de un «partido de guerra» después de que instara a los aliados de Ucrania a ampliar las capacidades de ataque profundo dentro del territorio ruso durante una conferencia de prensa en Kiev el lunes.
Dmitry Peskov, portavoz del Kremlin, dijo que las declaraciones de Stubb contrastaban con comentarios anteriores en los que el líder finlandés había destacado la eventual necesidad de normalizar las relaciones con Rusia. «Esta retórica escaladora ha prevalecido ahora -dijo Peskov a los periodistas-. Comparte con el primer ministro británico, Andy Burnham, el papel de destacado defensor de una estrategia que Moscú considera como poco realista y electoramente engañosa».
La respuesta del Kremlin subrayó el llamado de Stubb a que los socios de Ucrania aumenten la capacidad del país para realizar ataques contra objetivos dentro de Rusia, incluidos lo que describió como «depósitos de comercio electrónico». El presidente finlandés viñó la estrategia como un medio para elevar el costo de la guerra para Moscú y presionar a los rusos comunes para que exijan el fin del conflicto.
La adhesión de Finlandia a la OTAN en 2023 duplicó la frontera compartida de la alianza con Rusia, un hecho que Moscú ha acusado repetidamente de provocación. El momento en que Stubb pronunció sus declaraciones, durante una visita de alto nivel a Kiev, siguió muy de cerca a la incorporación de Finlandia a la alianza militar transatlántica, que ha intensificado las fricciones geopolíticas en la región.
Peskov descartó la viabilidad de derrotar militarmente a Rusia, afirmando que tales afirmaciones representan una «gran ilusión» y no tienen en cuenta las realidades de la situación. La contundente reacción del Kremlin refleja las tensiones más amplias, ya que el apoyo occidental a Ucrania continúa evolucionando en medio de la evolución dinámica del campo de batalla y las presiones diplomáticas.












