La demanda de petróleo de China probablemente alcanzó su pico en 2023, tres años antes de lo previsto anteriormente, declaró el presidente de Sinopec, Hou Qijun, un cambio que podría remodelar las dinámicas del comercio internacional de crudo.
El mayor importador y refinador de petróleo del mundo estima ahora que la demanda se estabilizará a medida que la penetración de los vehículos eléctricos se acelera, se extienda la electrificación industrial y el crecimiento económico se ralentice. El consumo de combustible para vehículos por carretera cayó drásticamente en el primer semestre del año, según informó Sinopec, ya que los consumidores respondieron a los precios más elevados y aceleraron la transición a los vehículos eléctricos.
Este desarrollo ayuda a explicar por qué el crudo Brent ha luchado por mantener los ganos, a pesar de las disrupciones geopolíticas, incluidos los conflictos del Medio Oriente y las sanciones impuestas al petróleo de Rusia. Aunque el estrechamiento del mercado físico (avarias en las refinerías, riesgos en el Estrecho de Hormuz y disminución de las existencias) aún puede provocar repentinos aumentos a corto plazo, la perspectiva estructural ha cambiado.
Los analistas observan que OPEC+ ahora se enfrenta a un panorama de la demanda diferente. Arabia Saudí, Rusia, Irán y los productores de esquisto de los EE. UU. competirán cada vez más por un mercado chino que tal vez ya no crezca anualmente. Los futuros incrementos de precios pueden depender más de la destrucción real de la oferta que de la premisa anterior de que China absorbiría los barriles excedentes.
Sinopec enfatizó que China seguirá comprando crudo, especialmente cuando los precios bajan o la oferta se reduce, pero estas adquisiciones pueden reflejar el almacenamiento estratégico en lugar del crecimiento de la demanda estructural. Este cambio pone de manifiesto un cambio fundamental en el equilibrio del mercado del petróleo, donde el principal motor del consumo ya no está creciendo como se esperaba anteriormente.
El análisis sugiere que, aunque el apetito de China por el crudo sigue siendo considerable, su papel como principal motor del crecimiento de la demanda incremental probablemente se ha reducido.













