La inflación de precios al consumo en Rusia se ralentizó a 0,54% mensual en julio, un 37% menos que el 0,85% registrado en junio, según datos preliminares publicados por el servicio federal de estadísticas Rosstat.
La desaceleración se debió a una moderación en el crecimiento de los precios de alimentos, que aumentaron un 0,65% en julio en comparación con un 1,02% en el mes anterior. Los precios de combustibles y lubricantes aumentaron un 0,34%, un 63% menos que el 0,91% de ganancia en junio. La inflación básica, que excluye los precios volátiles de alimentos y energía, también se ralentizó a 0,49% desde 0,72%.
En términos anuales, la inflación se ralentizó a 8,6% desde 8,9% en junio, lo que marca la primera disminución mensual en tres meses. La banca central ha mantenido una política monetaria estricta, con la tasa de interés clave fijada en 16% desde julio de 2023 para contener las presiones de precios persistentes.
Los analistas atribuyeron la ralentización a factores estacionales y una demanda doméstica más débil, aunque advirtieron que la inflación sigue siendo elevada en relación con el objetivo de la banca central de 4%. La banca central está programada para celebrar su próxima reunión de política el 13 de septiembre, donde se espera más orientación sobre las tasas de interés.
La reciente estabilidad del rublo y el crecimiento salarial menor de lo esperado también han contribuido al tendencia desinflacionaria, aunque persisten los riesgos de tensiones geopolíticas y desvíos en las cadenas de suministro.












