El gobierno rumano ha aprobado una reducción del 20% en el impuesto especial sobre el gasóleo, efectiva inmediatamente, como parte de los esfuerzos para mitigar los costos de combustible para empresas y consumidores.
Esta medida, anunciada por el primer ministro Marcel Ciolacu, tiene como objetivo aliviar las presiones inflacionarias relacionadas con los precios energéticos, que han pesado sobre los sectores del transporte y la logística. La reducción del impuesto especial sobre el gasóleo sigue una estrategia más amplia para estabilizar los mercados de combustible domésticos ante precios del petróleo globales elevados y desajustes en las cadenas de suministro.
El gobierno no especificó el valor monetario exacto de la reducción, pero afirmó que reduciría el precio de venta del gasóleo en aproximadamente 10-15 lei (€2-3) por cada 100 litros, dependiendo de las condiciones del mercado. La política se aplica a todos los grados de gasóleo utilizados para fines comerciales y privados.
El ministro de Energía, Sebastian Burduja, destacó que la medida apoyaría la actividad económica al reducir los costos operativos para las flotas de camiones, la agricultura y el transporte público. El gobierno también señaló que podrían introducir medidas adicionales si los precios del petróleo global permanecen elevados.
La reducción del impuesto especial sobre el gasóleo se produce en un momento en el que la tasa de inflación anual rumana se ha reducido a 6,6% en mayo, desde 7,2% en abril, aunque los precios del combustible siguen siendo un factor clave de las presiones de precios. El banco central ha mantenido una postura cautelosa en la política monetaria, citando riesgos inflacionarios persistentes.
Los analistas esperan que la política proporcione alivio temporal para las industrias dependientes del gasóleo, pero advierten que los descensos de precios sostenidos requieren una estabilización más amplia del mercado energético.












