Los precios del petróleo siguen mostrando una gran sensibilidad a los acontecimientos en el estrecho de Ormuz, un punto crítico para el transporte marítimo de crudo a nivel global, mientras la destrucción de demanda ejerce presión sobre los mercados.
Los futuros del Brent cayeron por debajo de los 80 dólares por barril el martes, reflejando las preocupaciones tanto por las tensiones geopolíticas como por el frenazo en el crecimiento del consumo. Los analistas señalaron como principal lastre para los precios la demanda más débil de lo esperado por parte de grandes importadores, entre ellos China. La Agencia Internacional de la Energía (IEA) recortó recientemente su previsión de crecimiento de la demanda de petróleo para 2024 a 870.000 barriles diarios, frente a los 1,2 millones de su estimación anterior, aludiendo a los vientos en contra macroeconómicos y a las políticas de transición energética.
El estrecho de Ormuz, por el que transita alrededor del 20% del petróleo marítimo mundial, sigue siendo un foco de riesgo para el suministro. Las recientes tensiones entre Irán y actores regionales han acrecentado los temores a posibles interrupciones, aunque hasta ahora no se han registrado cortes directos en el suministro. La Quinta Flota de EE.UU., estacionada en Bahréin, continúa vigilando la zona en el marco de las operaciones de seguridad marítima en curso.
En el lado de la oferta, la OPEP+ ha mantenido sus recortes de producción, con Arabia Saudí y Rusia prorrogando sus reducciones voluntarias hasta el segundo trimestre. No obstante, el cumplimiento de estas medidas ha sido desigual, con algunos miembros superando sus cuotas. La próxima reunión de política del cártel está prevista para junio, donde podrían estudiarse nuevos ajustes en función de las condiciones del mercado.
Los indicadores de demanda, como los márgenes de refino y los niveles de inventarios, apuntan a una tendencia de debilitamiento. En EE.UU., la demanda de gasolina ha caído año tras año durante tres semanas consecutivas, mientras que el consumo de combustibles destilados sigue siendo bajo. En Europa, aunque la demanda se recupera tras el almacenamiento invernal, no ha compensado los descensos registrados en otras regiones.
Analistas de Goldman Sachs señalaron que, aunque los riesgos geopolíticos podrían desencadenar subidas puntuales, la debilidad estructural de la demanda probablemente limitará las ganancias. "El equilibrio entre los riesgos de suministro y la erosión de la demanda definirá la trayectoria de los precios del petróleo en los próximos meses", indicó el banco en una nota dirigida a sus clientes.
De momento, los operadores están descontando un mercado en rango, con el Brent oscilando entre 75 y 85 dólares por barril. El resultado de las discusiones sobre la política de la OPEP+ y la evolución en el estrecho de Ormuz serán determinantes clave para la dirección de los precios.













