La inflación de los precios al consumidor en Irlanda se mantuvo estable en un 3,4% en julio, según informó el Oficina Central de Estadística el viernes pasado.
La tasa de inflación anual coincidió con la lectura del mes anterior, desmintiendo las expectativas de un ligero aumento ante las presiones de costos persistentes en los sectores de alimentos y energía. En un sentido mensual, los precios al consumidor aumentaron un 0,1% desde junio, impulsados por precios más altos para la vivienda, el agua, la electricidad, el gas y otros combustibles.
Los precios de los alimentos aumentaron un 2,8% anual, mientras que los costos de energía subieron un 4,2%, reflejando precios de energía a granel elevados y restricciones de suministro. La tasa de inflación básica, que excluye los componentes de energía y alimentos volátiles, subió a un 3,1% desde el 3,0% de junio, indicando presiones de precios ampliamente extendidas.
Los datos sugieren que si bien las presiones inflacionarias siguen siendo elevadas, no están acelerándose con la velocidad vista en el inicio del año. La reciente orientación de la política del Banco Central Europeo ha enfatizado la necesidad de monitorear la persistencia inflacionaria, particularmente en los servicios y los componentes básicos.
Los analistas destacaron que la lectura inflacionaria estable puede reducir la urgencia de una mayor estrechez monetaria por parte del BCE, aunque los riesgos de las tensiones geopolíticas y la volatilidad del mercado de energía persisten.












