El gobierno de Hungría ha mantenido su objetivo de adoptar el euro para 2030, a pesar de que el déficit presupuestario previsto para 2026 se ha ampliado hasta el 7,5 % del producto económico.
El ministro de Finanzas, András Kármán, reiteró este martes su compromiso, afirmando que el objetivo sigue siendo el mismo, a pesar de las presiones fiscales. La proyección, anunciada el lunes por el Ministerio, supone un aumento frente a la estimación del 6,5% de junio del Banco Central, que a su vez había sido revisada al alza respecto a la previsión de marzo.
La expansión del déficit refleja los elevados gastos preelectorales bajo la administración del ex primer ministro, Viktor Orbán, según han afirmado los funcionarios. A pesar del deterioro fiscal, Hungría sigue describiéndose como pro Unión Europea, alineándose con los objetivos de integración económica del bloque.
La adhesión del gobierno al calendario de la adopción del euro en 2030 contrasta con el aumento del déficit fiscal, lo que subraya sus prioridades políticas en medio de los desafíos económicos más amplios.













