La tasa anual de inflación de Alemania aumentó al 2,9 % en agosto, desde el 2,8 % de julio y el 2,3 % de junio, según informó el lunes la Oficina Federal de Estadística, que se basó en datos provisionales.
Los precios de la energía aumentaron un 7,5% interanual, comparado con un incremento del 8,3% en julio, pero aún así suponen un importante componente del dato general. La reanudación de los conflictos en Oriente Medio ha empujado los precios del petróleo hacia arriba, mientras que las condiciones de sequía a lo largo del Rin han ahondado las presiones sobre la oferta. En Renania del Norte-Westfalia, los precios del aceite de calefacción subieron un 33,6% interanual, el de los diésel subieron un 35,6% y los de la gasolina se dispararon un 24%. Respecto al mes anterior, los precios de los combustibles en el estado aumentaron un 2,6%, en parte debido a los niveles bajos del agua en el Rin, que interrumpieron las entregas por balsa a las refinerías.
Los precios de los alimentos aumentaron un 0,1% interanual, al reducirse desde un alza del 0,4% en julio. La inflación de los servicios se mantuvo elevada, en un 2,8%, mientras que la inflación core –que excluye los alimentos y la energía– se mantuvo estable en un 2,4%. En comparación con julio, los precios al consumo aumentaron un 0,2% mensual.
La lectura de la inflación sigue a los interrupciones en la vía navegable fluvial más concurrida de Europa, donde los niveles de agua récord han limitado el transporte de mercancías. Las entregas de barcazas son cruciales para las operaciones de las refinerías en regiones industriales como Renania del Norte-Westfalia, donde se concentran las industrias intensivas en energía.
En todo la zona euro, la inflación de agosto también superó el objetivo del 2% fijado por el Banco Central Europeo (BCE) en Francia y España. El acta de la reunión del BCE de julio sugiere que los responsables políticos podrían aumentar nuevamente los tipos de interés en septiembre, desde el 2,25% al 2,50%, a condición de que los datos que se reciban justifiquen la medida. El banco central había interrumpido el ciclo de encarecimiento en julio tras su primera subida en casi tres años, en junio.
La postura de política monetaria del BCE sigue dependiendo de los datos, ya que los funcionarios señalan que podría ser necesario continuar ajustando la política si la presión inflacionaria no disminuye.













