La tasa de inflación anual en Francia alcanzó un 2,4% en julio, según los datos oficiales publicados por la oficina estadística nacional INSEE el martes pasado.
Este aumento, que sigue a un crecimiento de precios del 2,3% en junio, marca una modesta aceleración en el crecimiento de precios. Los economistas encuestados por Reuters habían pronosticado un aumento anual del 2,3% para julio, lo que indica que la lectura de inflación ligeramente superó las expectativas del mercado.
En términos mensuales, los precios al consumidor aumentaron un 0,2% en julio, sin cambios con respecto al mes anterior. La tasa de inflación básica, que excluye los precios volátiles de la energía y la alimentación, también se desplazó ligeramente hacia arriba, hasta un 2,7% desde el 2,6% de junio.
Los últimos datos sugieren que las presiones inflacionarias en Francia siguen siendo elevadas, aunque la velocidad de aumento ha disminuido en comparación con los picos de 2023. El Banco Central Europeo ha emitido señales de cautela en política monetaria ante el crecimiento persistente de los precios, ya que la inflación sigue por encima de su objetivo del 2%.
Los precios de la energía contribuyeron a la tasa de inflación anual, aumentando un 1,4% anual, mientras que los precios de la alimentación aumentaron un 3,4%. La inflación de los servicios, un componente clave de la medida básica, se desplazó hasta un 3,1% desde el 3,0% de junio.
Los datos de inflación llegan en un momento en el que el gobierno francés sigue de cerca las tendencias de precios, con el poder de compra de los hogares siendo un foco central de la política ante la incertidumbre económica de la zona euro.













