El dólar estadounidense se negoció cerca de mínimos de varios meses el lunes a medida que las preocupaciones por la política fiscal estadounidense y las señales mixtas de los bancos centrales principales mantuvieron la moneda bajo presión.
El dólar canadiense se debilitó un 0,2% a C$1,3798 por dólar después de que Washington impuso un arancel del 50% sobre bienes canadienses, con Ottawa respondiendo en consecuencia. El movimiento siguió a una semana en la que el yuan se fortaleció hasta un máximo de 3,5 años a C$6,7222 por dólar, marcando su octavo ganancia semanal consecutiva. El dólar australiano y el dólar neozelandés se negociaron cerca de máximos de tres meses a $0,7171 y $0,5979, respectivamente, mientras que el euro se mantuvo por encima de $1,16 a $1,1685.
El yen se mantuvo firme cerca de 159 por dólar, respaldado por la expectativa de que el Banco de Japón pueda señalar un endurecimiento de la política en su próxima reunión. Los analistas señalaron que cualquier comentario hawks de Ryozo Himino, el vicegobernador del BOJ, podría proporcionar solo un apoyo modesto para el yen, ya que los movimientos en los rendimientos de los bonos estadounidenses siguen siendo el principal impulsor de USD/JPY.
El secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, está programado para mantener una conferencia de prensa más tarde el lunes, con los mercados esperando cualquier detalle sobre medidas fiscales en medio de un aumento de los rendimientos a largo plazo. El rendimiento de los bonos del Tesoro a 30 años recientemente se acercó a máximos de dos décadas, lo que llevó al Tesoro estadounidense a duplicar sus operaciones de compra de bonos a largo plazo a $4 mil millones por operación. El mercado de bonos estadounidense en su conjunto asciende a $32 billones.
El presidente del Federal Reserve, Kevin Warsh, está programado para hablar en el simposio de Jackson Hole el viernes, donde los inversores buscarán pistas sobre la política monetaria en medio de un crecimiento de los servicios estadounidenses en agosto, el más fuerte en casi dos años. Shane Oliver de AMP advirtió que los esfuerzos del Tesoro para suprimir los rendimientos a largo plazo podrían reavivar las preocupaciones por la devaluación del dólar, mientras que Geoff Yu de BNY sugirió que los comentarios sobre la gestión de la cartera de activos podrían tener un mayor impacto en los rendimientos que los datos económicos.
El vicepresidente de Commonwealth Bank of Australia, Joe Capurso, señaló que los comentarios de Himino podrían sugerir otra subida de tipos del BOJ, aunque el impacto más amplio en el dólar podría ser limitado.












