Los préstamos en yuan chinos se contrajeron por segunda vez en 2026, descendiendo a 810.000 millones de yuanes en julio, desde 1,48 billones de yuanes en junio, según los datos preliminares del banco central.
La caída refleja la demanda débil de crédito en un contexto de desaceleración general de la actividad económica, con los analistas que citan una inversión empresarial débil y un gasto de consumo cauteloso como factores clave. El Banco Popular de China (PBOC) ha mantenido una política monetaria expansiva en los últimos meses, incluida la ayuda a los préstamos específicos, pero los últimos datos sugieren una tracción limitada hasta ahora.
La financiación social total, una medida más amplia del crédito y la liquidez en la economía, también bajó hasta 1,19 billones de yuanes en julio, desde los 2,08 billones de yuanes de junio. El descenso se debió a la gran contracción de la emisión de obligaciones corporativas y al menor ritmo de préstamos fiduciarios y en custodia.
Los economistas alertan de que el persistente escaso crecimiento de los préstamos podría obstaculizar los esfuerzos por estabilizar el crecimiento, en particular dado que el sector inmobiliario sigue bajo presión y la demanda de las exportaciones se ha atenüado. El banco central ha señalado que adoptará medidas de relajación fiscal adicionales si fuera necesario, aunque el momento y la escala de estas medidas siguen siendo inciertos.
Los últimos datos subrayan los desafíos a los que se enfrentan los responsables de la formulación de políticas mientras buscan reactivar la demanda interna y mantener el impulso económico en la segunda mitad de 2026.













