La inflación mensual en Argentina aceleró en julio, alcanzando un 2,1% desde el 2,0% de junio, según datos publicados por la agencia estadística nacional.
La subida se debió principalmente a precios más altos de alimentos y bebidas, que aumentaron un 2,5% mensual, junto con un aumento del 2,3% en los costos de la energía. Además, la ropa y calzado también contribuyeron, con precios que subieron un 3,1% en el período.
En términos anuales, la inflación se redujo ligeramente al 263,4% en julio desde el 271,5% de junio, reflejando un ritmo más lento de aumentos de precios en comparación con el mismo período del año anterior. El gobierno atribuye la estabilidad reciente de los precios a una política monetaria más estricta y tarifas de servicios públicos controladas, aunque los analistas advierten que las presiones estructurales siguen existiendo.
La banca central ha mantenido una tasa de interés de referencia alta de 40% para contener la inflación, que sigue siendo una de las más altas a nivel global. Los economistas advierten que la inflación persistente puede debilitar el poder adquisitivo de los hogares y los esfuerzos de recuperación económica.
Los datos de julio siguen un período de volatilidad en los mercados financieros argentinos, con el peso debilitándose frente al dólar en las últimas semanas debido a la incertidumbre sobre la política fiscal y las condiciones de financiamiento externo.












