Los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense a largo plazo podrían estar descontando expectativas de un auge en la productividad impulsado por la inteligencia artificial (IA), más que reflejar únicamente preocupaciones inflacionarias o fiscales, según Jacob Manoukian, responsable de estrategia de inversión de JPMorgan Private Bank en EE.UU.
El avance al alza de los rendimientos en el mercado de bonos podría indicar la confianza de los inversores en las ganancias futuras de eficiencia derivadas de las inversiones en IA, explicó Manoukian durante su intervención en el Reuters Global Markets Forum el 28 de agosto de 2026. Esta perspectiva contrasta con las inquietudes predominantes sobre la inflación y el aumento de la deuda pública, sugiriendo un panorama más constructivo para el crecimiento económico impulsado por la adopción de la IA.
La emisión de deuda corporativa vinculada a la IA se ha acelerado de manera notable, alcanzando los 220.000 millones de dólares en lo que va de año, más del doble del total registrado en 2025. La emisión de bonos corporativos en EE.UU. ha ascendido a 1,68 billones de dólares, un incremento de casi el 27% respecto al mismo período del año pasado. Los analistas de JPMorgan Private Bank proyectan que la emisión relacionada con la IA podría representar la mitad de la emisión de bonos del Tesoro estadounidense a final de año, lo que señala un aumento sustancial en la oferta de deuda a largo plazo.
Este repunte en el endeudamiento vinculado a la IA refleja el gasto de los hiperescaladores en centros de datos y la infraestructura asociada, intensificando la competencia por el capital en el tramo largo del mercado de bonos. Este fenómeno ha contribuido a ampliar el descuento entre los múltiplos forward de dos años y los de los últimos doce meses en términos de ventas para las empresas de semiconductores, que ahora se sitúa entre el 40% y el 50%, frente a una media histórica del 20%. Las valoraciones de los semiconductores también han corregido más de un 20% en los últimos meses.
La estrategia de renta fija de JPMorgan Private Bank prioriza el crédito de menor duración frente a una exposición directa a la duración, al considerar que los tipos de interés están sobrevalorados en su agresividad. El banco destaca oportunidades atractivas en los diferenciales de crédito como colchón frente a posibles subidas de tipos. En EE.UU., la estrategia se centra en los valores preferentes de los bancos, que se benefician de ventajas fiscales mediante el tratamiento de ingresos por dividendos calificados y ofrecen una mayor senioridad en la estructura de capital que las acciones ordinarias. En Europa, el banco favorece el crédito de alto rendimiento, al destacar los fundamentales corporativos resilientes pese a los rendimientos elevados, el aumento de la deuda pública y los riesgos en el suministro energético.
Manoukian señaló que, aunque los beneficios máximos podrían ya estar descontados por el mercado, existe potencial de revalorización adicional si las empresas cumplen con las previsiones de ventas de los analistas. Además, añadió que, si los mercados continúan valorando los beneficios de los últimos doce meses al mismo nivel proyectado para 2028, podría materializarse un upside significativo para determinadas acciones.












