El yen siguió bajo presión el martes, flotando cerca de niveles que se habían visto en 1990 mientras los operadores ponderaban el camino político del Banco de Japón frente a la postura de la Reserva Federal de mantener tipos de interés más altos durante más tiempo.
La moneda japonesa se ha debilitado hasta alrededor de 156 por dólar en sesiones recientes, lo que ha generado preocupación entre los formuladores de políticas sobre el posible manejo de la moneda. El Banco de Japón ha dado señales de cautela, pero aún no ha tomado medidas concretas para frenar la caída del yen, dejando la moneda en un estado prolongado de incertidumbre.
Analistas de Goldman Sachs destacaron que la debilidad del yen refleja tendencias macroeconómicas más amplias, incluidas las bajas tasas de interés de Japón y la postura restrictiva de la Reserva Federal. La divergencia ha impulsado operaciones de carry, donde los inversores prestan en yen para invertir en activos de mayor rendimiento en el extranjero, lo que ha pesado aún más sobre la moneda.
Los participantes del mercado están estrechamente observando las comunicaciones del BOJ en busca de cualquier indicio de intervención o un cambio en la orientación de la política. El principal diplomático de la moneda de Japón, Masato Kanda, repitió la semana pasada que las autoridades están preparadas para actuar contra la volatilidad excesiva, pero medidas concretas aún no han materializado.
La trayectoria del yen sigue siendo un foco clave para los inversores globales, especialmente mientras la orientación de la política de la Reserva Federal continúa moldeando las corrientes de capital transfronterizas. Los operadores están valorando una alta probabilidad de que la Reserva Federal mantenga tipos de interés elevados durante el verano, lo que podría mantener al yen bajo presión de venta en el corto plazo.













