Una combinación de tres factores económicos podría acelerar significativamente la adopción de vehículos eléctricos (VE) en los próximos años, según un informe de la consultoría energética Wood Mackenzie, publicado el lunes pasado.
El informe identifica los costos de baterías en caída, los precios de combustibles convencionales en aumento y las regulaciones de emisiones cada vez más estrictas como los principales impulsores que podrían impulsar la penetración del mercado de VE. Los analistas de Wood Mackenzie señalaron que los precios de los paquetes de baterías han disminuido aproximadamente un 80% en la década pasada, lo que hace que los VE sean más competitivos en términos de costos con respecto a los vehículos con motor de combustión interna.
Al mismo tiempo, los precios del petróleo global han permanecido elevados debido a las tensiones geopolíticas y las restricciones de suministro, lo que aumenta el costo del gasolina y el diésel. Esta dinámica de precios mejora el costo total de propiedad de los VE, particularmente en mercados con altos precios de combustibles, según la consultoría.
Las normas de emisiones más estrictas, incluidas las introducidas en la Unión Europea y partes de Asia, también se espera que empujen a los fabricantes de automóviles y a los consumidores hacia la electrificación. Wood Mackenzie proyecta que las ventas globales de VE podrían alcanzar el 40% de las ventas totales de vehículos ligeros de pasajeros en 2030, en comparación con aproximadamente el 14% en 2023, impulsadas en parte por estas fuerzas económicas convergentes.
La consultoría enfatizó que el apoyo político, como las subvenciones y los incentivos fiscales, amplificaría aún más el impacto de estas tendencias. Si bien persisten desafíos, incluidas las brechas en la infraestructura de carga y los riesgos de suministro de materiales primos, la alineación de estos factores económicos podría crear un entorno favorable para el crecimiento de los VE en el mediano plazo.













