Los precios de importación en Estados Unidos cayeron un 0,4% en julio, en contra de las previsiones que apuntaban a un aumento del 0,1%, según datos del Departamento de Trabajo publicados el martes.
La caída se debió principalmente a la reducción de los costes de importación del crudo, que contrarrestó los modestos avances en otras categorías. La lectura de julio sigue a un descenso revisado del 0,3% en junio, ajustado a la baja desde el aumento inicialmente reportado del 0,3%. En términos interanuales, los precios de importación subieron un 3,4%, moderándose respecto a lecturas anteriores y reforzando las señales de enfriamiento de las presiones inflacionistas.
La perspectiva de política monetaria de la Reserva Federal sigue siendo clave, ya que 94 de los 104 economistas encuestados por Reuters esperan que el banco central mantenga su tipo de interés de referencia en el rango del 3,50%-3,75% en la reunión del 17 al 18 de septiembre. La encuesta refleja una creciente confianza en una pausa tras la reunión del 30 al 31 de julio, en la que un cuarto de los miembros del FOMC votaron a favor de un aumento de tipos.
Los datos del mercado laboral publicados la semana pasada añadieron señales económicas mixtas, con un descenso inesperado de 23.000 empleos no agrícolas en julio, lo que subraya el ritmo desigual de la economía estadounidense. La tasa de desempleo se mantuvo en el 4,1%, mientras que los ingresos medios por hora aumentaron un 0,2% intermensual.
Los analistas señalan que una caída sostenida de los precios de importación podría aliviar aún más las preocupaciones inflacionistas, lo que podría influir en las decisiones de la Fed a la hora de equilibrar la estabilidad de precios con las condiciones del mercado laboral. El puerto de Savannah, un punto clave de entrada de mercancías importadas, ha registrado volúmenes de carga estables en los últimos meses, aunque los datos comerciales han mostrado volatilidad ante los cambios en la demanda global.
La caída inesperada de los precios de importación se enmarca en las tendencias más amplias de desinflación observadas en los últimos meses, con los índices de precios al productor y al consumidor también en descenso. Los participantes en el mercado seguirán de cerca los próximos informes de inflación, incluido el dato del IPC de agosto, en busca de nuevas señales sobre la trayectoria de la política de la Fed.












