La rentabilidad de los bonos del Tesoro estadounidense a 30 años alcanzó este jueves su nivel más alto en 25 años, en un contexto marcado por el temor a la inflación, que lastró la demanda de deuda a largo plazo, la más elevada desde 2001. El alza de las rentabilidades refleja, según los analistas, las preocupaciones de los inversores por la inflación persistente y los altos niveles de deuda pública.
Gennadiy Goldberg, responsable de estrategia de tipos de interés de EE.UU. en TD Securities, calificó el aumento de los costes de financiación como "problemático" para el Tesoro en la administración Trump, ya que unas rentabilidades más altas incrementan el coste de financiar las operaciones gubernamentales. "Se está pidiendo a los inversores que absorban un volumen creciente de deuda pública a nivel global en un momento en el que los déficits siguen siendo elevados y persiste la incertidumbre inflacionista", señaló Goldberg.
El experto advirtió que, si los inversores siguen exigiendo una mayor compensación por los riesgos inflacionistas y fiscales, las rentabilidades a largo plazo podrían seguir subiendo, incluso superando el 5%, aunque las subastas del Tesoro sigan bien cubiertas.
El repunte de los costes de financiación se produce en un momento en el que EE.UU. se prepara para colocar 30.000 millones de dólares en bonos a 30 años, una referencia clave para medir el sentimiento de los inversores a largo plazo. La subasta llega tras los últimos datos que confirman presiones inflacionistas persistentes, que han mantenido las rentabilidades de los bonos del Tesoro elevadas a pesar de la fuerte demanda en anteriores ventas.
El aumento de las rentabilidades a largo plazo contrasta con la estabilidad de los costes de financiación a corto plazo, que se han mantenido más contenidos ante las expectativas de que la Reserva Federal podría mantener los tipos de interés sin cambios en el corto plazo. No obstante, esta divergencia refleja la creciente inquietud por la sostenibilidad de la política fiscal estadounidense, en un escenario de alta deuda y riesgos inflacionistas.
Las próximas subastas del Tesoro y el apetito de los inversores por los bonos de mayor plazo serán vigilados de cerca como termómetro de la confianza del mercado en la política económica de EE.UU.












