El sector manufacturero de Eslovaquia enfrenta un creciente riesgo de desindustrialización, advirtió la National Bank of Slovakia (NBS) en su última evaluación. El banco central citó debilidades estructurales, la creciente competencia global y los costos energéticos elevados como principales amenazas a la base industrial del país.
La NBS destacó que la gran dependencia de Eslovaquia de industrias intensivas en energía, como la fabricación automotriz, ha dejado al sector vulnerable a choques externos. Las presiones de costos persistentes, incluidos precios más altos de la electricidad y el gas, han erosionado la competitividad, mientras que los inversores extranjeros prefieren cada vez más alternativas de menor costo en Europa Central y del Este.
El crecimiento de la producción industrial se ha ralentizado en los últimos trimestres, reflejando desafíos más amplios en el sector. La NBS enfatizó que sin intervenciones políticas dirigidas, la tendencia podría acelerarse, lo que provocaría pérdidas de empleos y una menor resiliencia económica. La industria automotriz, un pilar de la economía de Eslovaquia, ha sido particularmente afectada por los cambios en las cadenas de suministro y la disminución de la demanda de vehículos con motores de combustión.
El banco central llamó a reformas estructurales para modernizar la infraestructura, mejorar la eficiencia energética y atraer industrias de alto valor agregado. También urgió a una cooperación más estrecha entre el gobierno, las empresas y las instituciones financieras para mitigar los riesgos de la desindustrialización y apoyar la estabilidad económica a largo plazo.












