El tráfico comercial de petroleros por el Estrecho de Ormuz se redujo el martes a solo cinco buques, un descenso considerable respecto a la media de 15 petroleros diarios de los diez días anteriores, según los datos de navegación.
El declive coincide con los esfuerzos diplomáticos en curso para aliviar la tensión entre Estados Unidos e Irán, que se intensificó después del inicio del conflicto a finales de febrero. El estrecho, un punto crítico de suma importancia para el suministro internacional de energía, gestionaba aproximadamente un quinto de las exportaciones mundiales de petróleo y gas natural licuado antes de que la guerra interrumpiese los flujos marítimos y contribuyera a elevar los precios del crudo.
Los futuros del petróleo Brent bajaron por debajo de los 90 dólares el barril el miércoles, reflejando la disminución de las preocupaciones por la oferta en un contexto de menor actividad tanquera y informes de un posible avance diplomático.
Los medios de comunicación iraníes y pakistaníes citados por RIA Novosti informaron de que Estados Unidos e Irán han acordado un nuevo alto el fuego, y se espera que se haga pública una declaración oficial en los próximos días. Por otra parte, un alto funcionario iraní anónimo dijo a Al Jazeera que Teherán y Omán han finalizado una ruta de transporte alternativa temporal a través del estrecho. Sin embargo, el funcionario advirtió que la reapertura completa del Estrecho de Ormuz depende de la conformidad de Estados Unidos con los términos de un acuerdo marco previamente vencido firmado en junio.
Los analistas de Deutsche Bank observaron que otros informes sugieren que los EE. UU. no prevén una escalada militar de gran envergadura con Irán. El New York Times también informó de que Washington se está preparando para redeployar a los diplomáticos en el Oriente Medio, y que el secretario de Estado, Marco Rubio, ha asegurado a los aliados de Estados Unidos que la Casa Blanca no tiene intención de retomar los ataques aéreos contra Irán.
Por otra parte, el secretario del Tesoro de los Estados Unidos, Scott Bessent, prometió imponer nuevas sanciones a Irán durante un "Día D" económico destinado a interrumpir las redes comerciales petroleras de Teherán. Las medidas apuntan a 60 personas, entidades y buques identificados como facilitadores de las exportaciones petroleras iraníes. Los Estados Unidos se han abstenido hasta ahora de imponer sanciones secundarias a los principales compradores, como China, el mayor importador de crudo iraní.
La combinación de extensión diplomática y sanciones específicas subraya la estrategia de dos vías de Washington para reducir la tensión regional mientras se limitan los flujos de ingresos petroleros de Irán.












