Los futuros del oro se cotizaron alrededor de 4.650 dólares la onza el miércoles, manteniendo niveles no vistos desde hace tres meses. El fortalecimiento del metal refleja una convergencia de factores favorables, entre ellos la depreciación del dólar estadounidense después de la decisión del Tesoro de duplicar el tamaño de sus licitaciones de bonos a largo plazo, lo que tiene como objetivo fortalecer la liquidez del mercado.
Los precios del petróleo continuaron cayendo por tercera sesión consecutiva, mitigando las preocupaciones sobre la inflación y apoyando indirectamente el atractivo del oro. En China, las importaciones neta de oro a través de Hong Kong aumentaron alrededor del 11 % interanualmente en julio, impulsadas por la creciente demanda de inversión.
Los mercados se centran ahora en los datos de los gastos de consumo personal (PCE) de Estados Unidos, el indicador de inflación preferido de la Reserva Federal, que se publicarán a finales de esta semana. También se presta atención al discurso del presidente de la Fed, Kevin Warsh, en el simposio anual de Jackson Hole el viernes, aunque no se esperan señales directas sobre la decisión de política monetaria de septiembre.
Los indicadores técnicos sugieren una consolidación a corto plazo seguida de un potencial descenso. En el gráfico H4, el oro ha formado un rango alrededor de 4.651 dólares, con un movimiento hacia abajo hacia los 4.530 dólares, seguido de un rebote hacia los 4.600 dólares y un nuevo descenso hacia los 4.500 dólares. La línea de señal del MACD continúa encima de la línea central, pero tiene una tendencia descendente, lo que indica un momento bajista a corto plazo.
En el gráfico H1, el mercado se ha retraído a 4.605 dólares antes de corregirse a 4.670 dólares, con un amplio rango de consolidación que forma por encima de dicho nivel. Un rebote por debajo de 4.605 dólares podría abrir un camino hasta 4.530 dólares, con un posterior repunte hasta 4.600 dólares posible. La línea de señal del oscilador STOCHASTIC, actualmente por debajo de 50 y en descenso, refuerza las previsiones de una presión a la baja a corto plazo.
Según el análisis, la dirección inmediata del oro dependerá de los datos sobre la inflación en los Estados Unidos y de cualquier señal de la Reserva Federal respecto a una relajación o ajuste de la política monetaria.












