El ministro de Economía de México, Marcelo Ebrard, declaró el pasado viernes que el país espera alcanzar acuerdos comerciales con Estados Unidos comparables a los que se negocian entre Washington y Ottawa.
Las declaraciones de Ebrard se producen tras la decisión de la administración Trump en julio de no prorrogar el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) por un nuevo período de 16 años, manteniendo el acuerdo vigente hasta 2036 pero sujeto a revisiones anuales. Este escenario ha intensificado negociaciones separadas, aunque vinculadas políticamente, entre EE.UU. y sus dos socios norteamericanos.
La representante de Comercio de EE.UU., Jamieson Greer, ha señalado que Washington busca cerrar acuerdos provisionales con México y Canadá este mismo año, con especial atención a temas conflictivos como las normas de origen en el sector automotriz, los estándares laborales y las regulaciones ambientales. Greer ha fijado como meta el año 2027 para abordar disputas más complejas, mientras que las negociaciones más amplias siguen ligadas a la revisión del T-MEC prevista para 2026.
Esta semana, el presidente Donald Trump suspendió el 50% de los aranceles previstos sobre una serie de productos canadienses, una medida interpretada como un gesto de buena voluntad previo a las negociaciones. Las conversaciones entre EE.UU. y Canadá se centran en evitar nuevos aranceles bajo la Sección 338 y resolver disputas comerciales bilaterales, entre las que destacan las preocupaciones estadounidenses por el sistema de cuotas lácteas de Canadá, las restricciones provinciales en la venta de alcohol y los aranceles de represalia sobre automóviles y acero fabricados en EE.UU. El primer ministro canadiense, Mark Carney, describió los avances recientes como "sustanciales", aunque advirtió que persisten desafíos clave.
México avanza en una vía paralela con EE.UU., donde Ebrard ha destacado los avances constructivos en temas como el acero, el aluminio y los esfuerzos para reducir la dependencia de las importaciones asiáticas mediante el impulso de la producción en Norteamérica. El ministro subrayó que México deberá analizar los términos finales de cualquier acuerdo entre EE.UU. y Canadá antes de evaluar plenamente sus implicaciones.












