El Gobierno de Japón está preparando propuestas para eximir de impuestos parte de las ganancias de las empresas cuando estas venden activos no esenciales, con el objetivo de acelerar la reestructuración y la consolidación del sector.
En el marco del plan, las compañías podrían aplazar aproximadamente el 30% del impuesto corporativo sobre las ganancias derivadas de la venta de las unidades no principales, siempre que los ingresos se reinviertan dentro de varios años en adquisiciones relacionadas con las operaciones principales. Esta iniciativa forma parte de reformas amplias de la gobernanza corporativa impulsadas por la primera ministra Sanae Takaichi y se espera que se presente como parte de las solicitudes de reforma fiscal anuales que deben presentarse antes de que finalice el mes.
Los detalles finales aún están siendo negociados, y un paquete completo de reformas fiscales está previsto para ser aprobado a finales de año. El marco refleja las reformas fiscales de Alemania de principios de la década de 2000, que exoneraron en gran medida a las empresas del impuesto sobre las ganancias de capital por la venta de acciones para destramar las participaciones cruzadas y reestructurar las carteras empresariales.
La propuesta se dirige a sectores en los que la consolidación podría mejorar la eficiencia, incluidos la industria manufacturera y los servicios, aunque los detalles sobre las industrias elegibles y los plazos para la reinversión siguen bajo discusión. Los analistas señalan que esta medida podría animar a las empresas a desprenderse de las unidades que no funcionan adecuadamente y a reorientar capital hacia áreas de crecimiento, aunque su impacto podría variar según el sector y el tamaño de la compañía.
Esta iniciativa responde a las recientes peticiones de los líderes empresariales y los responsables de la política para reforzar la gobernanza corporativa de Japón y mejorar los beneficios para los accionistas en un contexto de presión internacional para mejorar la asignación de capital.












