El potencial de la inteligencia artificial para aumentar la productividad puede que no se traduzca en una menor inflación, según un estudio publicado por el blog Bank Underground del Banco de Inglaterra. El artículo, cuyo copartner es la economista jefe del Fondo Monetario Internacional (FMI), Silvana Tenreyro, argumenta que las inversiones en inteligencia artificial en sus primeras fases podrían exacerbar las presiones inflacionistas antes de que se materialicen los beneficios productivos.
El estudio pone de manifiesto un desajuste entre la inversión en infraestructura de inteligencia artificial y las mejoras reales de producción. Tenreyro, ex responsable de la política del Banco de Inglaterra, observa que el gasto de las empresas y los hogares suele superar los incrementos de productividad efectivos, una dinámica que, según ella, ya se está produciendo con los gastos de capital relacionados con la IA. Esta demanda anticipada puede tensar las cadenas de suministro, especialmente en sectores como la electrónica, donde los precios de componentes como los chips de memoria y los procesadores gráficos han aumentado considerablemente durante el último año.
Según el estudio, el impacto inflacionario de los avances en la productividad depende en gran medida de dónde se produzcan. Las mejoras en la productividad en los servicios son más propensas a reducir la inflación interna, mientras que los avances en sectores impulsados por las exportaciones pueden aumentar los salarios y aumentar la demanda de servicios con capacidad limitada, lo que finalmente elevaría los precios. Estos hallazgos subrayan los desafíos a los que se enfrentan los bancos centrales a la hora de calibrar la política monetaria ante las perturbaciones tecnológicas en evolución.
El informe se publicó el 20 de agosto de 2026 como parte de la serie «Bank Underground» del Banco de Inglaterra, que incluye investigaciones del personal que no representan la política oficial del banco central.












