El Banco Nacional de Hungría redujo su tasa de interés principal en 25 puntos básicos a un 5,5% el martes, lo que marcó la tercera reducción consecutiva mientras la inflación se ralentizó hasta alcanzar un nivel mínimo en una década del 1,2% en julio.
Esta decisión se alinea con las expectativas de los 20 economistas entrevistados por Bloomberg. El gobernador Mihaly Varga señaló el potencial de tres reducciones adicionales de un cuarto de punto, aunque los futuros ajustes de la política dependerán de las proyecciones de la inflación actualizadas.
El banco central había previsto previamente una inflación media del 1,8 % para 2026 en junio, baja desde una previsión del 3,8 % en marzo. El dato de inflación de julio fue el más bajo desde 2016, apoyado por el incremento del tipo de cambio que redujo los costes de las importaciones.
Varga indicó que el alcance para un nuevo relajamiento se reevaluará en la reunión de septiembre, cuando están programadas la publicación de las previsiones trimestrales de la inflación. Los riesgos de los precios de la energía siguen siendo elevados ante las tensiones geopolíticas que se mantienen entre Estados Unidos e Irán, lo que podría influir en las decisiones políticas futuras.













