El regreso del príncipe Harry y Meghan a Reino Unido seis años después de partirse para Estados Unidos subraya la naturaleza doble filo de su marca de alto perfil, ya que la atención de los medios amplifica y mina sus proyectos.
La pareja, de 41 y 45 años, respectivamente, citó el intenso escrutinio como una de las principales razones para alejarse de los deberes reales en 2020. Sus proyectos posteriores han reflejado la volatilidad de su imagen pública. Según informes, Meghan estaba negociando unirse a una serie dramática criminal de Netflix dirigida por Guy Ritchie, pero la oferta se retiró a raíz de las reacciones negativas. Iniciativas anteriores, como una entrevista con Oprah Winfrey, una serie documental de Netflix y el libro de memorias de Harry titulado Spare, han enfrentado críticas mixtas. Los lazos financieros con las plataformas principales también se han desvinculado: un acuerdo de 100 millones de dólares con Netflix se ha visto reducido, mientras que un acuerdo de 20 millones de dólares con Spotify se ha terminado.
La marca de estilo de vida de Meghan, As Ever, que vende embutidos, velas, tés y vino en Estados Unidos, representa otra dimensión de su presencia comercial. Los analistas sugieren que el atractivo de la marca depende del equilibrio entre autenticidad y comercialización. La profesora de marketing, Pauline MacLaran, observó que una mudanza al campo inglés podría incorporar una identidad más relatable y típicamente británica, lo que podría resonar con los consumidores estadounidenses que buscan un «toque inglés».
El sentimiento público continúa dividido. Una encuesta de YouGov realizada en julio reveló que el 64% de los encuestados favorecen mantener la monarquia, lo que refleja un descontento más generalizado sobre las críticas que Harry y Meghan han lanzado sobre la familia real. El experto en relaciones públicas Mark Borkowski observó que, aunque Harry y Meghan atraen mucho atención, su estrategia corre el riesgo de alienar a los partidarios tradicionales. «A la gente le resultó insoportable que estuviera atacando a la propia familia que lo crió», comentó. Agregó que sus perspectivas futuras dependen de que sigan los consejos profesionales y gestionen cuidadosamente su narrativa pública.
La autora Catherine Mayer, que ha estudiado el trato de las mujeres en la monarquía, describió la cobertura de Meghan como consistentemente negativa, en contraste con el entusiasmo inicial cuando llegó a Reino Unido. El regreso de la pareja al Reino Unido puede poner a prueba si su marca puede superar la controversia o seguir aferrada a ella.













