El miembro del Consejo Ejecutivo del Banco Central Europeo, Piero Cipollone, dijo el lunes que la economía de la eurozona ha demostrado una resistencia sorprendente, pese a las crecientes tensiones en torno al Estrecho de Ormuz, un punto crítico de tránsito para los envíos mundiales de petróleo.
Cipollone, hablando en una entrevista con el medio de comunicación italiano Il Sussidiario, descartó las preocupaciones de que la región enfrente una estagflación, una combinación de crecimiento estancado e inflación elevada, a raíz de las interrupciones en el Estrecho de Ormuz. Esta vía navegable, que une el Golfo Pérsico con el Golfo de Omán, ha experimentado una reducción del tráfico comercial debido a las tensiones entre Irán y Estados Unidos. Aunque reconoció la necesidad de monitorizar las condiciones macroeconómicas en evolución, Cipollone dijo que los indicadores actuales no apuntan a un escenario de estagflación.
Observó indicios provisionales de que la crisis podría suavizarse en breve, ya que los precios del petróleo reflejan una estabilización provisional. Los datos recientes sugieren un frenazo en el impulso económico de la UE, pero la economía del bloque ha demostrado una durabilidad inesperada. Cipollone enfatizó que la inflación sigue estando dentro de los parámetros de las proyecciones basales del BCE, publicadas en junio. De acuerdo con esas previsiones, se espera que la inflación general de la eurozona sea de un 3,0 % en 2026, de un 2,3 % en 2027 y que llegue a la meta del 2,0 % del BCE en 2028.
Estas declaraciones se producen mientras el BCE sigue buscando un delicado equilibrio entre el apoyo al crecimiento y la gestión de la estabilidad de precios en un entorno marcado por riesgos geopolíticos y una dinámica energética en constante cambio.













