El banco central holandés ha reubicado 86 toneladas de sus reservas de oro desde sus depósitos en Nueva York y Ottawa a Londres durante los últimos seis meses, con el objetivo de mejorar la liquidez del mercado y la capacidad de resistencia a las crisis.
La operación consistió en la venta de aproximadamente 59 toneladas de oro en Nueva York y la compra de una cantidad equivalente en Londres, cumpliendo con los estándares internacionales del Banco de Inglaterra. Otras 27 toneladas fueron transportadas físicamente desde América del Norte a los Países Bajos, mientras que un volumen igual fue trasladado del búnker del banco central de Zeist a Londres. El Banco Central de los Países Bajos explicó que este método eliminó la necesidad de fundir barras de oro.
La relocalización no alteró el total de reservas de oro de los Países Bajos, que siguen siendo de 612,4 toneladas. El banco central enfatizó que, si bien es poco probable que se utilice el oro, este movimiento refuerza su preparación frente a posibles crisis. «No esperamos nunca utilizarlo, pero tenemos que reforzar nuestra resilencia y las medidas de precaución», aseguró el gobernador del banco central, Olaf Sleijpen.
Este cambio refleja consideraciones más amplias respecto a las estrategias de almacenamiento del oro. El banco central de Alemania, por ejemplo, tiene el 51% de sus reservas de oro, que suman 3.350 toneladas, en Nueva York, el 37% en Frankfurt y el 12% en Londres. El Bundesbank ya ha afirmado en reiteradas ocasiones su confianza en la seguridad de su oro ubicado en los Estados Unidos, incluso en medio de los debates provocados por las tensiones geopolíticas a principios de este año.













