Los principales directivos del banco de Brasil advirtieron el lunes que los niveles de deuda pública del país están en un camino insostenible, y exhortaron a los responsables de la política a implementar ajustes fiscales para restablecer la confianza en la economía.
En una conferencia sobre la tecnología del sector financiero en São Paulo organizada por la federación bancaria Febraban, los directores ejecutivos de Bradesco, Itaú Unibanco, Santander Brasil y BTG Pactual destacaron la urgencia de abordar los desequilibrios estructurales de las finanzas públicas. La deuda pública bruta aumentó a un 81,9% del PIB en junio, desde el 81,0% del mes anterior, mientras que la deuda neta del sector público se incrementó al 68,5% del PIB, según datos oficiales.
El déficit nominal se amplió hasta casi el 10 % del PIB en los 12 meses hasta junio, alcanzando los R$ 1.318 billones, equivalentes al 9,99 % de la producción, en comparación con el 9,61 % de mayo y el 7,27 % un año antes. El Tesoro Nacional prevé que la proporción de deuda seguirá creciendo hasta el año 2029 a menos que se adopten medidas correctoras.
Marcelo Noronha, director ejecutivo de Bradesco, destacó la necesidad de un equilibrio fiscal, al señalar que se necesita voluntad política para evitar que la deuda aumente aún más en relación con el PIB. Milton Maluhy Filho, director ejecutivo de Itaú Unibanco, describió la actual trayectoria de la deuda como insostenible y advirtió de que los altos costes del endeudamiento, actualmente cerca del 14%, plantean riesgos a largo plazo para la estabilidad económica.
Gilson Finkelsztain, CEO de Santander Brasil, destacó que Brasil debe actuar con rapidez para ajustar su postura fiscal en medio de un entorno internacional más complejo, en el que otras economías también están endureciendo su política monetaria. Roberto Sallouti, CEO de BTG Pactual, subrayó la importancia de los avances en la productividad a través de la educación, la adopción de la tecnología, la inversión en infraestructura y la innovación para compensar las restricciones demográficas y fomentar el crecimiento potencial.
Las advertencias llegan en un momento en que Brasil se prepara para las próximas elecciones, y el sector bancario pide una acción decisiva para restablecer la credibilidad fiscal y atraer capital en medio de una creciente competencia mundial.












