La presidenta del Banco Federal de Boston, Susan Collins, indicó el martes que es probable que el banco central estadounidense tenga que aumentar las tasas de interés a corto plazo, a menos que los datos presenten una continua disminución de la inflación, que sigue siendo elevada.
Hablando durante un evento en Washington, Collins señaló que, aunque su perspectiva inicial supone que la política actual continuará aliviando la presión sobre los precios, el riesgo de una inflación persistente ha sido una preocupación generalizada entre las empresas y los hogares de Nueva Inglaterra. Insistió en que, sin evidencia clara de una desinflación sostenida, se justifica una postura monetaria más restrictiva para garantizar que se logre la estabilidad de precios en un tiempo razonable.
Los comentarios de Collins se producen tras una serie de lecturas de inflación estadounidense mayores de lo esperado en los últimos meses, lo que ha suavizado las expectativas del mercado sobre posibles recortes de tipos de interés en breve. Los comentarios de la vicepresidenta de la Fed de Boston subrayan la creciente sensibilidad de la Reserva Federal ante la persistencia de la inflación, a pesar de los avances en el enfriamiento del crecimiento de los precios a principios de año. Su advertencia se produce en un momento en el que los responsables de la toma de decisiones están valorando el equilibrio entre mantener una política restrictiva para frenar la inflación y evitar un freno económico excesivo.
La Fed ha mantenido su tasa de fondos federales de referencia en un nivel máximo de 23 años, de un 5,25% a un 5,50%, desde julio de 2023, un nivel mantenido para combatir la inflación que alcanzó niveles superiores al 9% a mediados de 2022. Aunque la inflación interanual se ha moderado desde esos máximos, los datos recientes han demostrado una resistencia en los costes de los servicios básicos y la vivienda, lo que complica el camino hacia el objetivo del 2% de la Fed.
La posición de Collins se alinea con un grupo creciente de funcionarios de la FED que defienden mantener las tasas más altas durante más tiempo, incluso cuando algunos participantes del mercado han valorado posibles medidas de relajación para mediados de 2025. Sus declaraciones se dieron durante un evento del 14 de abril de 2026 en Washington, D.C., y fueron reportadas por Reuters el 25 de agosto de 2026.












