Las reducciones de precios implementadas por los principales fabricantes de alimentos empaquetados en EE.UU. no han traducido en volúmenes de ventas más altos, según un análisis de Bank of America.
La investigación del banco, basada en datos de IRI y Nielsen, indica que los productores redujeron los precios en un promedio del 10% en el último año en respuesta a la inflación elevada y la demanda del consumidor debilitada. A pesar de estas reducciones, las ventas por unidad han permanecido estancadas o han disminuido en la mayoría de las categorías, lo que sugiere que los consumidores priorizan los productos esenciales o optan por alternativas de menor costo en lugar de aumentar la demanda.
Los analistas de BofA destacaron que la estrategia puede haber sido diseñada para contrarrestar las pérdidas de volumen debido a precios más altos, pero ha fracasado hasta ahora en estimular la demanda. El informe destaca que productos básicos como cereales, snacks y bebidas vieron un crecimiento mínimo de volúmenes, incluso cuando se implementaron recortes de precios en los canales de distribución.
Los hallazgos subrayan los desafíos más amplios en la industria, donde las empresas han luchado por equilibrar su poder de precios con la recuperación de volúmenes en medio de la incertidumbre económica persistente. Los inversores han seguido de cerca estos patrones, ya que volúmenes débiles sostenidos podrían presionar las márgenes y la rentabilidad en la industria de alimentos empaquetados.












