La confianza de los consumidores en Australia mejoró en agosto, según la encuesta mensual de Westpac, aunque el pesimismo sigue lastrando la confianza de los hogares.
El Índice de Confianza del Consumidor Westpac-Instituto de Melbourne subió un 2,5% hasta situarse en 79,7 puntos, frente a los 77,7 de julio. El avance llega tras dos meses consecutivos de caídas y marca el primer repunte desde abril. A pesar del aumento, el índice sigue muy por debajo de la media prepandemia, que rondaba los 100 puntos, lo que refleja la cautela persistente entre los consumidores.
El economista jefe de Westpac, Bill Evans, destacó que, aunque el avance es alentador, el nivel de confianza sigue siendo históricamente bajo. "El índice sigue en terreno marcadamente pesimista", afirmó Evans. "Los hogares siguen bajo presión por el alto coste de vida y el aumento de los tipos de interés, factores que probablemente mantendrán la confianza contenida a corto plazo".
La encuesta, realizada durante las dos primeras semanas de agosto, mostró reacciones mixtas en sus componentes clave. Los hogares mostraron un ligero optimismo sobre su situación financiera en los próximos 12 meses, con un avance del 3,6% en el índice de finanzas familiares. Sin embargo, las expectativas sobre el desempeño de la economía en el mismo período cayeron un 1,5%, reflejando una mayor preocupación por el panorama económico.
El índice de compra de bienes duraderos para el hogar también mejoró, con un alza del 4,2%, lo que sugiere cierta disposición de los consumidores a gastar en artículos esenciales pese a las presiones financieras. En cambio, el índice de expectativas de desempleo subió un 2,1%, señalando un mayor temor a la estabilidad laboral.
El ciclo de endurecimiento agresivo del Banco de la Reserva de Australia (RBA), que ha elevado el tipo de interés oficial en 400 puntos básicos desde mayo de 2022, ha contribuido a erosionar la confianza de los hogares. La inflación elevada y el encarecimiento del crédito han reducido la renta disponible, lo que ha frenado aún más el optimismo.
Los resultados de la encuesta de Westpac coinciden con otros indicadores recientes que apuntan a una desaceleración del gasto de los consumidores, un motor clave del crecimiento económico en Australia. Los datos de ventas minoristas de junio mostraron un modesto avance del 0,8%, por debajo de lo esperado por el mercado, mientras que las encuestas empresariales han señalado un debilitamiento en el sector servicios.
Los analistas advierten de que la persistencia de un bajo nivel de confianza podría complicar la tarea de los responsables políticos, que buscan equilibrar el control de la inflación con la estabilidad económica. La próxima decisión de política monetaria del RBA está prevista para septiembre, con los mercados descontando una alta probabilidad de otro aumento de tipos.
El Índice de Confianza del Consumidor Westpac-Instituto de Melbourne, que se publica desde 1973, es un termómetro muy seguido de la confianza de los hogares. La última lectura subraya la fragilidad de la recuperación del consumo en un contexto de vientos económicos en contra persistentes.












