La Organización Mundial de la Salud (OMS) confirmó el martes el fin del brote de ébola que afectó a Uganda durante ocho meses, con 20 casos confirmados y dos fallecidos por la cepa Bundibugyo. La declaración se produjo tras un período de vigilancia para garantizar que no persistieran cadenas de transmisión residual.
Esta evolución contrasta con la crisis en curso en la República Democrática del Congo (RDC), donde la misma cepa ha provocado el segundo brote de ébola más letal de la historia. Las autoridades congoleñas reportaron más de 5.600 casos y más de 2.700 fallecimientos a esta semana, con transmisión activa a pesar de los esfuerzos por frenar su propagación.
La directora de preparación para emergencias de la OMS para África, Marie Roseline Belizaire, señaló que, si bien se han observado mejoras en el rastreo de contactos y las pruebas diagnósticas, la trayectoria del brote aún no se ha aplanado. «Logramos reducir el ritmo, pero no hemos podido aplanar esta curva», afirmó. La OMS también advirtió que un déficit de financiación de 30 millones de dólares para operaciones logísticas —incluido el suministro de material médico y equipos de protección— podría socavar los esfuerzos de contención en las regiones más afectadas de la RDC, como Bunia.
Los análisis genéticos de la cepa Bundibugyo en ambos países no revelaron signos de mutación a pesar de su rápida diseminación, lo que sugiere que el comportamiento del virus se ha mantenido constante. La OMS hizo hincapié en la necesidad de una inversión inmediata para sostener los avances y evitar un rebrote.













