Los accionistas de Volkswagen recibieron la petición de colaborar en la búsqueda de soluciones para evitar el cierre de fábricas, mientras la empresa automotriz avanza en su plan de restructuración completo. Olaf Lies, primer ministro de Baja Sajonia, un importante accionista y miembro del consejo de administración, ha puesto de relieve la identificación automovilística del estado y ha pedido esfuerzos unificados para hacer frente a los desafíos a los que se enfrenta la compañía.
La convocatoria se realiza antes de las asambleas de los trabajadores en las instalaciones de Volkswagen, incluida la fábrica de Hanover, donde los trabajadores tendrán por primera vez la oportunidad de interrogar al director ejecutivo, Oliver Blume, sobre las medidas propuestas. Blume ha anunciado planes de reducir la plantilla en hasta 100.000 puestos de trabajo, 50.000 recortes adicionales a los 50.000 ya acordados en todo el grupo, con el fin de mejorar la competitividad.
La reestructuración es impulsada por la intensificación de la competencia de los fabricantes chinos y la presión financiera de los aranceles estadounidenses. El consejo de supervisión de Volkswagen ya ha bloqueado elementos clave del plan, y está prevista una reunión decisiva para el 4 de septiembre de 2026. Daniela Cavallo, jefa del comité de obras y representante de los empleados, reconoció la magnitud del desafío al tiempo que reiteró su oposición a los cierres de plantas o a los despidos forzosos.
Lies hacía hincapié en la urgencia de encontrar soluciones comunes, aduciendo que Baja Sajonia debe seguir siendo un estado dedicado a la industria automotriz. La planta de Hanóver es una de las cinco plantas del grupo que enfrenta el riesgo de cierre como resultado de la propuesta de reestructuración, lo que subraya el interés que revisten tanto para los trabajadores como para los interesados regionales.












