La Casa Blanca anunció planes para flexibilizar temporalmente las cuotas de importación de carne de res, permitiendo importaciones libres de aranceles de hasta 300.000 toneladas métricas durante los próximos 90 días. Esta medida tiene como objetivo reducir los precios minoristas en un 25 % por debajo de los niveles actuales del mercado, según una declaración del Presidente Donald Trump.
El rebaño de ganado vacuno de EE. UU. ha decrecido hasta alcanzar su nivel más bajo en 75 años, según datos del Departamento de Agricultura citados a comienzos de este año por el diario Wall Street Journal. Los ganaderos han dado prioridad a la retención de beneficios en lugar de la expansión del rebaño, lo que ha contribuido a una oferta doméstica más restringida. La Administración enmarcó esta medida como un paso para aliviar las presiones inflacionistas en los precios de los alimentos al tiempo que apoya la recuperación de la producción nacional.
Trump afirmó que esta iniciativa «disminuirá los precios para los estadounidenses, al tiempo que dará espacio a nuestro Gran Héroe Beef para que vuelva a crecer». El anuncio se produce después de que Walmart se comprometiera en julio a reducir los precios de la carne molida un 12% en todas sus tiendas, como parte de reducciones de costes en miles de artículos. La Casa Blanca ha instado a otros minoristas a implementar ajustes de precios similares.
El Gobierno ha hecho de la mejora de la producción de alimentos nacionales una prioridad política y ha persuadido a las principales cadenas de supermercados para que reduzcan los precios de la carne de res. No se proporcionaron detalles sobre los países de origen de la carne de res importada ni sobre las entidades que se comprometieron a reducir el precio en un 25 %. Esta medida coincide con una mayor preocupación por la inflación, incluidas las elevadas precios del gasolina vinculadas a las tensiones geopolíticas en el Medio Oriente.












