Los fabricantes de automóviles que esperaban alivio de los aranceles estadounidenses sobre los vehículos y partes canadienses vieron evaporarse sus expectativas después de que el presidente Donald Trump anunciara un arancel del 50% sobre las importaciones procedentes de Canadá, que entrará en vigor el 1 de enero de 2027. Esta medida, publicada el 24 de agosto de 2026, más que duplica el arancel actual del 25% y mina meses de negociaciones destinadas a reducir los obstáculos al comercio entre los dos países.
Este abrupto cambio de política sigue a semanas de negociaciones en las que funcionarios estadounidenses y canadienses analizaron la posibilidad de reducir los aranceles a los automóviles y camiones ligeros canadienses del 25% al 15%. Grupos industriales, como el Consejo de Política Automotriz de los Estados Unidos y Global Automakers of Canada, habían abogado por un acuerdo que reprodujera los aranceles del 15% que actualmente se aplican a las importaciones procedentes de los mercados asiáticos y europeos. El acuerdo propuesto también incluía una norma de contenido que establecía que el 50% de los componentes de un vehículo debían proceder de piezas fabricadas en Estados Unidos para cumplir con los requisitos de acceder a los aranceles reducidos.
Esta decisión afecta de forma desproporcionada a las compañías automotrices con una producción significativa en Canadá. Los fabricantes japoneses Toyota y Honda representaron más del 75% de los 1,2 millones de vehículos producidos en Canadá en 2025, según Global Automakers of Canada. General Motors produce aproximadamente el 17% de sus populares camionetas Chevrolet Silverado en Canadá, mientras que Stellantis depende exclusivamente de su planta canadiense en Windsor, Ontario, para el Chrysler Pacifica, un modelo clave en el mercado estadounidense. Ford también tiene previsto importar todoterrenos Super Duty de su instalación de Oakville, Ontario.
Los nuevos aranceles colocan a los vehículos fabricados en Canadá en desventaja competitiva en comparación con las importaciones procedentes de Asia y Europa, que pagan un derecho de aduana del 15%. Los altos directivos del sector han advertido de que estas medidas podrían interrumpir las cadenas de suministro y elevar los costes para los consumidores de Estados Unidos. Un alto directivo de Honda advirtió el 25 de agosto que la compañía podría reconsiderar los planes de construir la octava planta de ensamblaje en Norteamérica, a menos que se mejore los términos comerciales.
Los vehículos construidos en Canadá representarán aproximadamente el 6% de las ventas totales de automóviles en los Estados Unidos en 2025, según Barclays. La política de la administración Trump contrasta con los acuerdos comerciales anteriores con socios asiáticos y europeos, que mantuvieron tasas arancelarias más bajas. La escalada abrupta aumenta la incertidumbre para los fabricantes de automóviles, que ya se enfrentan a arancelarias elevadas y a ambientes reguladores cambiantes.












